lunes, 21 de febrero de 2011
Principios que deben inculcarse a los hijos
(Este artículo ha sido extraido íntegramente de internet)
Educar a un niño no es una tarea fácil, más bien todo lo contrario.
Aquí encontrará una guia con algunas pautas básicas para comenzar esta difícil y desafiante experiencia con exito.
A veces, para los adultos es difícil distinguir lo que está bien de lo que
está mal, imagínese entonces lo que les costará a los niños hacer esta diferenciación. Todos los padres se preocupan por la salud,
educación y el bienestar de sus hijos, pero y loa valores eticos dónde
entran? Cuales son los más importantes y cómo inculcarlos?
1) TOLERANCIA
Comprender la posición de los otros y considerar las afinidades y
las diferencias es primordial para ser tolerante. Al primer signo
de intolerancia, recuerdele que la base de la convivencia es la
aceptación y que lo diferente no es malo, sino simplemente
distinto. Enséñeles que todo el mundo tiene derechos que deben
ser respetados: Así defenderán sus propios derechos y compren-
derán los de los demás.
2) SOLIDARIDAD
Hay que enseñarles a ponerse en el lugar de la otra persona y
que entiendan que las necesidades de los demás deben atender-
se como las propias. Asignar a sus hijos tareas como poner la
ropa sucia en el cesto destinado a ella, hacer la camas o colgar
la toalla despues de bañarse les hará entender el valor de lo que
significa ayudar en la casa. Es bueno elogiar su comportamiento,
especialmente, cuando lo hacen sin esperar nada a cambio.
3) JUSTICIA
Los niños deben saber que las necesidades o deseos de los demás
serán tenidos en cuenta, al mismo tiempo que los suyos. Hay
que ayudarlos a superar su tendencia al egoísmo e interesarse
sólo por sus necesidades.
4) VALOR
Cuando la persona admite sus errores, demuestra que tiene co-
raje. Tambien se requiere valor para soportar las bromas y dis-
gustos que nos causan los demás. Los padres deben dar ejemplos
cuando se enfrentan a situaciones que le producen temor, para
que los niños puedan ver como manejar su propio miedos. Ayúde-
los a combatir sus temores, animáandoles a creer que puedan con-
trolar la sitiación y ense►4andoles la valentía a travez de la
resolución de problemas.
5) VOLUNTAD
Es necesario que generen energía interior para afrontar las
dificultades, retos y esfuerzos de la vida. En el día a día de la
convivencia familiar, y mediante pequeños esfuerzos, los padres
pueden hacer de susu hijos personas acostumbradas a afronta
y superar las dificultades que exigen empeño y esfuerzo.
6) RESPETO
Hay que tratar a los hijos con respeto. Cuando los regañamos,
debemos hacerlo de buenas manera, sin insultarlos, ya que es
mejor ejemplo es escuchar a los demás. Respetar su intimidad
y sus pertenencias, con actos como llamar a la puerta antes
de entrar en su cuarto o pedirle los lápices de colores antes de
usarlos, demuestra que valoramos sus pertenencias y su espacio.
7) LEALTAD
Una persona leal cumple las promesas y se sacrifica por los demás.
Para que lo cumplan es importante darles el ejemplo fomentando
el compromiso familiar.
8) PACIENCIA
Es esencial que comprendan que no siempre pueden obtener lo que
desean y que no, necesariamente, tienen derecho a todo lo que
le piden. Es importante hacer que sus hijos trabajen para obtener
lo que quieren, así aprenden a posponer la satisfacción de sus
deseos y saben que lo que desean sólo se logra con esfuerzo y
paciencia.
9) RESPONSABILIDAD
Una actuación responsable implica una aceptación personal y
libre de la tarea y una motivación interna para llevarla a cabo.
Hay que encomendar tareas para los niños, según su edad;
cada vez será mayor el número de situaciones de las que
puedan hacerse cargo y su sentido de la responsabilidad se
irá perfeccionando.
10) AUTODISCIPLINA
Ser capaces de decidir cuáles son los límites de nuestros com-
portamiento y respetar los límites de los demás. para lograrlo
se deben establecer reglas. A partir de los 8 años se comprende
mejor la conveniencia de sacrificar los gustos personales en
interes del grupo. El respeto a las reglas favorece el sentido de la
justicia, de la lealtad, del orden, del derecho y del deber.
Educar a un niño no es una tarea fácil, más bien todo lo contrario.
Aquí encontrará una guia con algunas pautas básicas para comenzar esta difícil y desafiante experiencia con exito.
A veces, para los adultos es difícil distinguir lo que está bien de lo que
está mal, imagínese entonces lo que les costará a los niños hacer esta diferenciación. Todos los padres se preocupan por la salud,
educación y el bienestar de sus hijos, pero y loa valores eticos dónde
entran? Cuales son los más importantes y cómo inculcarlos?
1) TOLERANCIA
Comprender la posición de los otros y considerar las afinidades y
las diferencias es primordial para ser tolerante. Al primer signo
de intolerancia, recuerdele que la base de la convivencia es la
aceptación y que lo diferente no es malo, sino simplemente
distinto. Enséñeles que todo el mundo tiene derechos que deben
ser respetados: Así defenderán sus propios derechos y compren-
derán los de los demás.
2) SOLIDARIDAD
Hay que enseñarles a ponerse en el lugar de la otra persona y
que entiendan que las necesidades de los demás deben atender-
se como las propias. Asignar a sus hijos tareas como poner la
ropa sucia en el cesto destinado a ella, hacer la camas o colgar
la toalla despues de bañarse les hará entender el valor de lo que
significa ayudar en la casa. Es bueno elogiar su comportamiento,
especialmente, cuando lo hacen sin esperar nada a cambio.
3) JUSTICIA
Los niños deben saber que las necesidades o deseos de los demás
serán tenidos en cuenta, al mismo tiempo que los suyos. Hay
que ayudarlos a superar su tendencia al egoísmo e interesarse
sólo por sus necesidades.
4) VALOR
Cuando la persona admite sus errores, demuestra que tiene co-
raje. Tambien se requiere valor para soportar las bromas y dis-
gustos que nos causan los demás. Los padres deben dar ejemplos
cuando se enfrentan a situaciones que le producen temor, para
que los niños puedan ver como manejar su propio miedos. Ayúde-
los a combatir sus temores, animáandoles a creer que puedan con-
trolar la sitiación y ense►4andoles la valentía a travez de la
resolución de problemas.
5) VOLUNTAD
Es necesario que generen energía interior para afrontar las
dificultades, retos y esfuerzos de la vida. En el día a día de la
convivencia familiar, y mediante pequeños esfuerzos, los padres
pueden hacer de susu hijos personas acostumbradas a afronta
y superar las dificultades que exigen empeño y esfuerzo.
6) RESPETO
Hay que tratar a los hijos con respeto. Cuando los regañamos,
debemos hacerlo de buenas manera, sin insultarlos, ya que es
mejor ejemplo es escuchar a los demás. Respetar su intimidad
y sus pertenencias, con actos como llamar a la puerta antes
de entrar en su cuarto o pedirle los lápices de colores antes de
usarlos, demuestra que valoramos sus pertenencias y su espacio.
7) LEALTAD
Una persona leal cumple las promesas y se sacrifica por los demás.
Para que lo cumplan es importante darles el ejemplo fomentando
el compromiso familiar.
8) PACIENCIA
Es esencial que comprendan que no siempre pueden obtener lo que
desean y que no, necesariamente, tienen derecho a todo lo que
le piden. Es importante hacer que sus hijos trabajen para obtener
lo que quieren, así aprenden a posponer la satisfacción de sus
deseos y saben que lo que desean sólo se logra con esfuerzo y
paciencia.
9) RESPONSABILIDAD
Una actuación responsable implica una aceptación personal y
libre de la tarea y una motivación interna para llevarla a cabo.
Hay que encomendar tareas para los niños, según su edad;
cada vez será mayor el número de situaciones de las que
puedan hacerse cargo y su sentido de la responsabilidad se
irá perfeccionando.
10) AUTODISCIPLINA
Ser capaces de decidir cuáles son los límites de nuestros com-
portamiento y respetar los límites de los demás. para lograrlo
se deben establecer reglas. A partir de los 8 años se comprende
mejor la conveniencia de sacrificar los gustos personales en
interes del grupo. El respeto a las reglas favorece el sentido de la
justicia, de la lealtad, del orden, del derecho y del deber.
viernes, 18 de febrero de 2011
PENSAMIENTOS RACIONALES E IRRACIONALES
El hecho de que podamos mantener con nosotros mismos una relación armoniosa depende del "tono" de nuestros pensamientos.
Detrás de los sentimientos negativos: ansiedad, depresión, culpa, vergüenza o ira se esconde un pensamiento negativo.
Nuestros pensamientos están fluyendo constantemente, aunque no seamos conscientes de ellos a veces. Si este diálogo es , a menudo negativo, si me autovaloro de forma destructiva, por todo lo que soy y por todo lo que hago, este estilo de pensamiento se convierte en hábito y nuestra costumbre de "machacarnos" nos impide ver los errores que cometemos, las distorsiones de la realidad y nos llegamos a creer que estos pensamientos son correctos y como consecuencia caemos en un círculo de baja autoestima asfixiante.
Un pensamiento es racional cuando es verificable y provoca emociones moderadas en consonancia con el acontecimiento.
Un pensamiento es irracional cuando provoca emociones desproporcionadas.
Por tanto, hay dos tipos de emociones: racional e irracional.
Liberarnos de la culpa
Si podemos contemplar nuestro contexto personal con compasión y deseos de comprender, sin negar lo equivocado de nuestra conducta, si podemos ser para nosotros mismos un buen amigo que realmente quiere saber por qué nos comportamos como lo hacemos, entonces podremos sentirnos mucho mejor, sentiremos remordimiento y arrepentimiento pero no nos autocondenaremos.
Si aprendemos a comprendernos y perdonarnos, nuestra conducta tiende a mejorar. En cambio, si seguimos condenándonos, nuestra conducta y autoestima tiende a empeorar.
Si aprendemos a comprendernos y perdonarnos, nuestra conducta tiende a mejorar. En cambio, si seguimos condenándonos, nuestra conducta y autoestima tiende a empeorar.
jueves, 3 de febrero de 2011
APRENDER A COMUNICARNOS
“COMUNICACIÓN NO VIOLENTA( ROSENBERG)
El Americano Marshall Rosenberg piensa que nuestra forma de
expresarnos contribuye a la violencia que hay en el mundo, y ha desarrollado una nueva forma de comunicar, la comunicación no-violenta.
Cuantas veces decimos/escuchamos frases como, “No seas tonto,” o “Tu
problema es que nunca piensas en los demás,” o “No me fastidies.” Según
Rosenberg, estos son ejemplos de un lenguaje violento, “y es importante,” dice, “que tomemos conciencia de los juicios que hay por debajo de este tipo de frases que, en su aparente sencillez, lleva a una comunicación que nos separa el uno del otro, en lugar de acercarnos, algo que la comunicación pretende.”
Miramos la siguiente situación: Una mujer espera que su marido llega a las 9 para cenar. Él llega una hora más tarde, sin que haya llamado para avisar de su retraso. Nada más que entrar por la puerta, ella le dice: “¿No habíamos quedado en cenar juntos? Nunca me escuchas. ¡Nunca tienes tiempo para mí!”
Esto puede ir acompañado de portazos. Más que probable que el marido se enfada y se va. Adiós velada bonita y agradable.
¿Qué nos surgiere Rosenberg en una situación similar?
1. “En primer lugar, ”explica, “es importante observar lo que pasa. Se trata de una observación pura sin emitir ningún tipo de juicio o valoración.” En este caso vemos que la mujer y el hombre habían acordado de cenar juntos a las 9 de la noche. El hombre llega una hora más tarde y no ha llamado para avisar de su retraso.
Hechos.
2. El segundo paso es la pregunta:
¿Qué emoción te produce esta situación? Esto no es fácil, porque por lo general no tenemos mucha práctica en describir lo que sentimos. En la situación del ejemplo, es posible que la mujer diga: “No me siento escuchada.” Según Rosenberg esto no vale porque colocamos la causa con la pareja que ha llegado tarde. En la comunicación no violenta se trata de describir tu propio sentimiento. En este caso la mujer podría decir algo como: “Me siento triste.”
3. Paso número tres es: ¿Qué necesidad básica se esconde detrás el sentimiento de tristeza? Rosenberg piensa que cada sentimiento es expresión de una necesidad humana tal como aceptación, compartir o conexión. En nuestro ejemplo podemos imaginarnos que la mujer tenía la necesidad de conectar con su marido, lo que se expresa a través de pasar el tiempo juntos.
Siguiendo el ejemplo, la mujer podía haberle dicho al hombre lo que siente, eventualmente seguido por una petición: “Me siento triste porque has llegado una hora más tarde de lo que acordamos, y porque me gusta pasar tiempo contigo. ¿Te sería posible en el futuro de estar los viernes en casa a las 9, para que podamos cenar juntos?” Formulando una pregunta de esta manera, desde el “yo”, presentas el otro con una apertura, con lo cual la probabilidad que hará lo que a ti te gusta es mucho mayor – en todo caso muchísimo mayor que cuando tu reacción es puro reproche.”
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